El dardo que abrirá tu corazón

Hay ocasiones en que el silencio lo resuelve todo: mis intenciones de volver contigo, el anhelo por convertirme en el hombre que esperabas; las ganas de tocarte.

En el silencio está la clave, es ahí donde los desvaríos son frecuentes y permisibles. Soñar. Oir tu voz, así, tan cerca… Transformar al universo en esa fantasía que cabe en la palma de tu mano. Una vez más tomar tu rostro, sentirme completo y extasiado.

Dónde estás, me pregunto. Cómo te perdí. La culpa es de la histórica e interminable estupidez humana hoy representada en mí y de la cual los ancestros sentiríanse orgullosos.

Te extraño.

Cómo hacértelo saber. De qué manera me aproximo a tus labios estando kilómetros lejano y trastocado, en desfaz el tiempo.

Lo busco sin cesar, estoy al acecho: cuál es la palabra, la pócima, el dardo que uno de estos días, sin más, será capaz de abrir tu corazón.

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

Duro y cruento

Si he de vivir sin ti, que sea duro y cruento,
la sopa fría, los zapatos rotos, o que en mitad de la opulencia
se alce la rama seca de la tos, ladrándome
tu nombre deformado, las vocales de espuma, y en los dedos
se me peguen las sábanas, y nada me dé paz.
No aprenderé por eso a quererte mejor,
pero desalojado de la felicidad
sabré cuánta me dabas con solamente a veces estar cerca.
Esto creo entenderlo, pero me engaño:
hará falta la escarcha del dintel
para que el guarecido en el portal comprenda
la luz del comedor, los manteles de leche, y el aroma
del pan que pasa su morena mano por la rendija.

Tan lejos ya de ti
como un ojo del otro,
de esta asumida adversidad
nacerá la mirada que por fin te merezca.

Julio Cortazar

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

Escalaré tu corazón inhóspito

El futuro es una palabra intangible, como tus ojos.

Debo cambiar, evolucionar, crecer. De poco sirvo con las penas bajo el brazo.

Lo haré, escalaré esa cumbre inhóspita que habita en tu corazón. No cejaré en el empeño.

No claudicaré.

Te amo como quizás nunca lo supe, tanto como extraño el calor de tu entrepierna, cúspide de mis deseos.

Resiste. Estoy en pos de tu sonrisa y del encanto que emergue cuando pasas.

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

Hasta el fin de los milenios

La primera semana fue de una ilusión sustentada en que nos llamaríamos el miércoles a la noche.

El teléfono me devolvió tu voz, suave, melancólica. Eran las primeras horas en soledad, los primeros atisbos a un mundo incierto. Escucharte fue un confort que no ha cesado hasta el momento, porque a la llamada del miércoles, pactamos entre tequieros volver a hablar la noche del sábado.

Qué distintos son los días sabiendo que volveré a escucharte.

Y luego, surge de pronto la osadía de mirarnos. Y propones vernos el domingo.

Uy, qué sensaciones. Las palabras fluyen, surgen y se resuelven las preguntas y un sinfín de cariño vuelve ronda el anochecer; volvemos a ser uno por unos minutos, hasta que el frió me recuerda que debo salir de casa nuevamente.

Pero te vi, unas horas en una semana pero volví a sentirte, volví a encontrarme en la profundidad de tu mirada.  Lo mejor vuelve a ser la promesa de encontrarnos nuevamente. Quisiera decir con mis silencios que te amo; quisiera rodearte con mis brazos, tomar tu rostro entre los dedos y, al besarte, permanecer así hasta el fin de los milenios.



Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

Forza, Italia

Las tardes de sábado son más llevaderas acompañadas de frases solidarias.

Hoy por la noche volveré a llamarte, así fue lo pactado.

Quisiera decir perdón, lo lamento, contigo se me va la vida.

Sé que debo luchar como hombrecito por mi relación, que es obligado el insistirte en que te amo que te amo que te amo, que podría arrastrarme ante tus pies para frenarte, pero temo los intentos sean en vano.

Hoy recibí algunas palabras de apoyo, que logran paliar de alguna forma mis derrotas.

Saqué portada, ¿te lo dije? pero nada es lo mismo sin tu cuerpo.

Somos escritores, dice Antimio. Carajo. Si con el roce de mis letras pudiera ocasionarte algún orgasmo; si la sintaxis fuese capaz de redimirme ante tus ojos; si la buena prosa sirviese de cupido.

Te has ido. Y lo intuyo: para siempre.

Lo repito, sólo para mí: aquí estoy, por si uno de estoy días le hago falta a tus anhelos.


Hola Peter:

No te hablé este viernes porque la reunión de asamblea con mis vecinos de edificio acaba de terminar apenas hace unos minutos; a la 1:10 de la mañana del sábado. Dentro de 24 horas estaré viajando en camión a la sierra de Zacatecas, en busca de nidos de águila real, pero antes tengo que ir a dejar a mi hijo a Cuernavaca, con sus abuelos, tíos y primos… por cierto no tengo coche. Como verás, ando medio presionado, por ello no te prometo hablarte pronto por teléfono. Pero mejor te escribo porque me urge decirte un par de cosas.

No dejes que decaiga tu ánimo Pedro. Entiendo que debes sentirte terrible a partir de la separación de tu mujer. No es nada fácil el inicio de estar solo, pero es el único modo templar el carácter, de volverse chamán. Al principio duele, luego de un par de años mejora, jejeje… No es cierto, cada persona tiene sus tiempos de recuperación y duelo, pero un día te das cuenta de que te estás preparando algo rico de desayunar, que tu cuerpo se siente ligero recién bañado y que tienes en la computadora muchos pendientes por escribir.

Somos escritores ¿o qué chingados no?. Peter Man, vas a salir adelante, siempre y cuando descubras que nadie necesita a nadie para ser feliz. Aunque nunca sobra tener de tu lado a Dios.

Has contacto contigo mismo; has contacto con tu sufrimiento y escríbelo; has contacto con tu coraje y escríbelo; has contacto con tu odio y escríbelo, has contacto con tu deseo de recuperar lo perdido y escríbelo; has contacto con tu deseo sexual frustrado o contenido y escríbelo. Escribir es tu verdadera Nemesis, la diosa griega de la justicia retributiva, de la venganza, de la fortuna.

Escribe güey… Posiblemente ahorita sientas que has perdido tu centro, tu deseo de vivir o el sentido de tu esfuerzo. Pero ese sentimiento de derrota está construido sobre decretos falsos, tan falsos como la idea de la supremacía aria o la de la administración de la abundancia petrolera. Cuando descubres que mucho sufrimiento se construye sobre ideas equivocadas es inevitable decir, con gran convicción, “!!!Pero qué soberano pendejo fuí¡¡¡, pero mientras se llega a ese alumbramiento hay que tener mucho cuidado, pues una idea equivocada y negativa sobre uno mismo se puede convertir en una fatalidad.

Cuando la mujer amada ya no está junto a uno, pierden sentido muchas batallas, pero cuando pasa el tiempo y ese sufrimiento queda atrás –si es que lo superas porque también es posible que truenes y mueras sin superarlo, paralizado y asfixiado como el coyote del desierto envenenado por un escorpión– cobras conciencia de que ningún problema es más grande que la vida.

Todos los planetas rojos, amarillos y azules; todas las aves verdes, pardas y rojas; todos los microorganismos con esqueleto de calcio o de silicio; todas las canciones con instrumentos de madera y electrónicos; todas las pinturas maestras y los grafities urbanos; todas las mujeres ancianas y las niñas y las juveniles; todas las comidas picantes, saladas y dulces; todos los chistes ingeniosos y los pendejos; todos los amigos fraternales, los ojetes y los envidiosos; todas las historias de duendes, brujas y chamanes; todo existe porque existes tú. Pero al mismo tiempo nada existe si no lo escribes.

Ningún problema es superior a la vida misma. La vida es todo, la muerte es nada.

Si tu chava y tú están separados hay un gran problema, pero no es un problema más grande que las cosas chidas de la vida. A lo mejor regresan, a lo mejor no. Pero por lo pronto, has contacto contigo mismo, saca gasolina del gran pozo vital que traes dentro, porque sólo tú te acompañarás hasta el final y sólo tú sabes cuál es la medicina precisa que en este momento debes tomar para sanar.

De la manera más laica te digo, agrada a Dios, sana tu espíritu y cuida de nosotros, los otros que también te queremos. Avanti Fratello. Pedro, “piedra”. Forza Italia.

Antimio Cruz

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

Una flor en el cabello

Las noches son de insomnio permanente, son la evocación de tus ojos, tu silencio.
La madrugada se ha vuelto tortuosa. Insostenible. Desgarra vena adentro.
Estoy a la deriva en una espiral irrefrenable: me levanto y caigo nuevamente a esta realidad de caricias inconclusas.
Te amo, tanto como el dolor que me acompaña al deambular; tanto como yo te amo. Y ahora sólo me resta besarte a la distancia, mujer tierna, sutil, devastadora.


Tan en sitios tan distintos,

Y a la vez,

en una extraña

y permanente plática

para la cual

las palabras son superfluas,

y las miradas,

y, por supuesto,

los contactos,

y todo,

excepto las margaritas.

Y los baños en donde se escribe, y las servilletas

en donde también se escribe.

Te siento, pues, tan diferente,

tan poco, tan mucho,

tan antes, tan después,

tan prematura,

tan a tiempo,

tan a destiempo,

que aunque sé

que un día voy a tener

que decírtelo

sin remedio,

no puedo imaginarme cómo.

Porque a tu alrededor,

con quien quiera que estés,

en donde sea,

algo que sale de ti,

me toca constantemente,

me acaricia,

me abstrae,

me impulsa irrefrenablemente

a ser idiota de nuevo,

a cometer otra vez,

otra vez, otra vez,

el mismo error

de decirlo, de decirlo

de decirlo, de decirlo.

Un día voy a tener

que hacerlo.

Sin remedio.

Así de simple.

Tal vez completamente

equivocado

pero profundo

como algo que,

en vez de decirse,

se pare,

se da a luz.

Así de simple.

Como te pusiste

una flor en el cabello.

Un día voy a tener

que decírtelo.

Ojalá estés distraída

y no me escuches.

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

Hace frío, no volverás…

La primera noche que dormí alejado de tus brazos fue acaso la más desolada de de los tiempos; de pronto me encontré solo, en el medio de la nada, con mi vida hecha un jirón de colores sórdidos y tenues.

No volverás, lo sé, no se trata de experimentos terapéuticos, ni de esperanzas jubilosas. Es el adiós, lo sentí en ese instante en el que las llaves se quedaron en la mesa y el brillo de tus ojos se llenó de ternura al mirarme por vez última.

No volverás. Finalmente estamos lejos. Extraño la suavidad de tus palabras y el tono adorable de tu voz.

Es fría la noche primera; gélida sin ti.







Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized