Las tardes de sábado son más llevaderas acompañadas de frases solidarias.
Hoy por la noche volveré a llamarte, así fue lo pactado.
Quisiera decir perdón, lo lamento, contigo se me va la vida.
Sé que debo luchar como hombrecito por mi relación, que es obligado el insistirte en que te amo que te amo que te amo, que podría arrastrarme ante tus pies para frenarte, pero temo los intentos sean en vano.
Hoy recibí algunas palabras de apoyo, que logran paliar de alguna forma mis derrotas.
Saqué portada, ¿te lo dije? pero nada es lo mismo sin tu cuerpo.
Somos escritores, dice Antimio. Carajo. Si con el roce de mis letras pudiera ocasionarte algún orgasmo; si la sintaxis fuese capaz de redimirme ante tus ojos; si la buena prosa sirviese de cupido.
Te has ido. Y lo intuyo: para siempre.
Lo repito, sólo para mí: aquí estoy, por si uno de estoy días le hago falta a tus anhelos.
Hola Peter:
No te hablé este viernes porque la reunión de asamblea con mis vecinos de edificio acaba de terminar apenas hace unos minutos; a la 1:10 de la mañana del sábado. Dentro de 24 horas estaré viajando en camión a la sierra de Zacatecas, en busca de nidos de águila real, pero antes tengo que ir a dejar a mi hijo a Cuernavaca, con sus abuelos, tíos y primos… por cierto no tengo coche. Como verás, ando medio presionado, por ello no te prometo hablarte pronto por teléfono. Pero mejor te escribo porque me urge decirte un par de cosas.
No dejes que decaiga tu ánimo Pedro. Entiendo que debes sentirte terrible a partir de la separación de tu mujer. No es nada fácil el inicio de estar solo, pero es el único modo templar el carácter, de volverse chamán. Al principio duele, luego de un par de años mejora, jejeje… No es cierto, cada persona tiene sus tiempos de recuperación y duelo, pero un día te das cuenta de que te estás preparando algo rico de desayunar, que tu cuerpo se siente ligero recién bañado y que tienes en la computadora muchos pendientes por escribir.
Somos escritores ¿o qué chingados no?. Peter Man, vas a salir adelante, siempre y cuando descubras que nadie necesita a nadie para ser feliz. Aunque nunca sobra tener de tu lado a Dios.
Has contacto contigo mismo; has contacto con tu sufrimiento y escríbelo; has contacto con tu coraje y escríbelo; has contacto con tu odio y escríbelo, has contacto con tu deseo de recuperar lo perdido y escríbelo; has contacto con tu deseo sexual frustrado o contenido y escríbelo. Escribir es tu verdadera Nemesis, la diosa griega de la justicia retributiva, de la venganza, de la fortuna.
Escribe güey… Posiblemente ahorita sientas que has perdido tu centro, tu deseo de vivir o el sentido de tu esfuerzo. Pero ese sentimiento de derrota está construido sobre decretos falsos, tan falsos como la idea de la supremacía aria o la de la administración de la abundancia petrolera. Cuando descubres que mucho sufrimiento se construye sobre ideas equivocadas es inevitable decir, con gran convicción, “!!!Pero qué soberano pendejo fuí¡¡¡, pero mientras se llega a ese alumbramiento hay que tener mucho cuidado, pues una idea equivocada y negativa sobre uno mismo se puede convertir en una fatalidad.
Cuando la mujer amada ya no está junto a uno, pierden sentido muchas batallas, pero cuando pasa el tiempo y ese sufrimiento queda atrás –si es que lo superas porque también es posible que truenes y mueras sin superarlo, paralizado y asfixiado como el coyote del desierto envenenado por un escorpión– cobras conciencia de que ningún problema es más grande que la vida.
Todos los planetas rojos, amarillos y azules; todas las aves verdes, pardas y rojas; todos los microorganismos con esqueleto de calcio o de silicio; todas las canciones con instrumentos de madera y electrónicos; todas las pinturas maestras y los grafities urbanos; todas las mujeres ancianas y las niñas y las juveniles; todas las comidas picantes, saladas y dulces; todos los chistes ingeniosos y los pendejos; todos los amigos fraternales, los ojetes y los envidiosos; todas las historias de duendes, brujas y chamanes; todo existe porque existes tú. Pero al mismo tiempo nada existe si no lo escribes.
Ningún problema es superior a la vida misma. La vida es todo, la muerte es nada.
Si tu chava y tú están separados hay un gran problema, pero no es un problema más grande que las cosas chidas de la vida. A lo mejor regresan, a lo mejor no. Pero por lo pronto, has contacto contigo mismo, saca gasolina del gran pozo vital que traes dentro, porque sólo tú te acompañarás hasta el final y sólo tú sabes cuál es la medicina precisa que en este momento debes tomar para sanar.
De la manera más laica te digo, agrada a Dios, sana tu espíritu y cuida de nosotros, los otros que también te queremos. Avanti Fratello. Pedro, “piedra”. Forza Italia.
Antimio Cruz